Salmo 20

 1 Que el SEÑOR responda a tu clamor en tiempos de dificultad; que el nombre del Dios de Jacob te proteja de todo mal.

 2  Que te envíe ayuda desde su santuario y te fortalezca desde Jerusalén.

 3  Que se acuerde de todas tus dádivas y mire con agrado tus ofrendas quemadas. Interludio

 4  Que él conceda los deseos de tu corazón y haga que todos tus planes tengan éxito.

(Salmo 20:1-4 NTV)

No hay nada más importante que contar con Dios, saber que él esta con nosotros, y nosotros con él. Pero que triste es estar solo en este mundo sin la presencia de nuestro Padre celestial. Cuando no acercamos a Dios y decidimos entregar nuestro corazón, ya no caminamos solos en este mundo, Dios está siempre sin faltar ni un momento en nuestro andar por la vida. Y nos pasan todas las cosas que dice este salmo, Dios nos escucha en el día de la dificultad, nos ayuda y sostiene, recibe con agrado nuestra adoración, y concede los deseos de tu corazón dándote éxito en todo.

No hay nada más valioso que tener a Dios y que él nos tenga a nosotros en su mano.


P. Aldo 

Mi Santo Espíritu

 Entonces me dijo: —El SEÑOR dice a Zorobabel: “No es por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu, dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales. (Zacarías 4:6 NTV)



Este versículo es uno de los más grandes de la Biblia contiene una revelación muy poderosa, dirigida a Zorobabel un líder restaurador, un servidor del Señor que impulsó el regreso de los exiliados desde Babilonia a Jerusalén, y comenzó la obra de reconstrucción del templo. Es una palabra muy poderosa para los que están involucrados en la obra del Señor, nos recuerda que no hacemos la obra del Señor sino que servimos al Dios de la obra. 

Seguramente Zorobabel se enfrentó a muchos obstáculos cuando decidió hacer la voluntad de Dios, oposición de parte de otros líderes de su nación, enemigos de otras naciones, cómo dijo el Apóstol Pablo:"...sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores."(2 Corintios 7:5)

Cuando las condiciones son adversas por mucho tiempo, el desánimo se hace cada vez más presente, es posible que en la desesperación busquemos recursos que no vienen de Dios, el poder y la fuerza hacen referencia a las estrategias humanas, a la fuerza física, mental emocional, al poder que respalda de forma terrenal, pero Dios dice que todo eso es inútil sin él. Está palabra es para nosotros hoy, para volver al principio divino, Dios es la cabeza del cuerpo, Dios es quien deben ocupar el primer lugar, Jesús dijo separados de mí nada pueden hacer (Juan 15:5).

Medita en tu corazón, la fuerza y el poder humano te dieron resultado hasta hoy, solo hay cansancio y confusión, Dios te habla directamente: es con mi Santo Espíritu, dice el Señor.

La victoria está cuando nos llenamos del Espíritu Santo, si estamos llenos de la presencia de Dios venceremos cualquier adversidad, lo primero es ser llenos del Espíritu Santo, después viene el poder y la fuerza de parte de Dios. No luches en tus fuerzas. "Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles."

(Isaías 35:3)


P. Aldo