Nada es imposible

He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí? (Jeremías 32:27

 En esta palabra Dios nos hace una pregunta poderosa, él mismo dice ¿Habrá algo imposible para mí? La respuesta es para nosotros mismos. Cuando nos enfrentamos a las dificultades de la vida, debemos tener presente la respuesta a la pregunta del Señor, cuando vienen las dudas, cuando la fé se debilita, la biblia una y otra vez confirma: "porque nada hay imposible para Dios."

 El camino angosto es difícil, dijo el Señor, pero la recompensa es gloriosa. Hoy debemos saber que no hay nada que Dios no pueda hacer, su poder no tiene límites, y está a disposición de los que creen, si oramos al Padre Celestial en su voluntad creyendo que nada es imposible para Él, estamos a las puertas de recibir un milagro. Deja de mirar lo grande del problema, ¡enfócate en la grandeza de Dios!

Repara tu altar

Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado. (1 Reyes 18:30) El altar es un lugar de comunión y adoración al Señor. El altar representa sacrificio, también significa un punto de unión entre el cielo y la tierra. Elías buscaba un avivamiento sobre el pueblo de Dios, pero el altar estaba arruinado, esto significa que el pueblo de Dios, había abandonado la comunión con el Señor y la adoración, y estaba adorando a otros dioses, por lo tanto el juicio de Dios estaba sobre ellos. Está palabra nos lleva a preguntarnos : ¿Cómo está el altar de nuestro corazón? ¿Nuestra vida espiritual mantiene esa conexión vital con el Padre por medio de Cristo, con la ayuda del Espíritu Santo? Si descuidamos nuestra intimidad con Dios, nuestra vida se volverá fría, las bendiciones de Dios se alejarán de nosotros. Hasta que sin darnos cuenta, dejamos de sentir la presencia de Dios, ya no alabamos, y no sentimos ganas de orar y de ir a la iglesia. Una vez más viene la pregunta: ¿Cómo está tu altar? Reconstruye tu altar, vuelve a tener una comunión íntima con Dios, sacrifica alabanza, y verás como Dios derrama su presencia sobre tu vida. Dios quiere renovarte, repara tu altar.