Mi Santo Espíritu

 Entonces me dijo: —El SEÑOR dice a Zorobabel: “No es por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu, dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales. (Zacarías 4:6 NTV)



Este versículo es uno de los más grandes de la Biblia contiene una revelación muy poderosa, dirigida a Zorobabel un líder restaurador, un servidor del Señor que impulsó el regreso de los exiliados desde Babilonia a Jerusalén, y comenzó la obra de reconstrucción del templo. Es una palabra muy poderosa para los que están involucrados en la obra del Señor, nos recuerda que no hacemos la obra del Señor sino que servimos al Dios de la obra. 

Seguramente Zorobabel se enfrentó a muchos obstáculos cuando decidió hacer la voluntad de Dios, oposición de parte de otros líderes de su nación, enemigos de otras naciones, cómo dijo el Apóstol Pablo:"...sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores."(2 Corintios 7:5)

Cuando las condiciones son adversas por mucho tiempo, el desánimo se hace cada vez más presente, es posible que en la desesperación busquemos recursos que no vienen de Dios, el poder y la fuerza hacen referencia a las estrategias humanas, a la fuerza física, mental emocional, al poder que respalda de forma terrenal, pero Dios dice que todo eso es inútil sin él. Está palabra es para nosotros hoy, para volver al principio divino, Dios es la cabeza del cuerpo, Dios es quien deben ocupar el primer lugar, Jesús dijo separados de mí nada pueden hacer (Juan 15:5).

Medita en tu corazón, la fuerza y el poder humano te dieron resultado hasta hoy, solo hay cansancio y confusión, Dios te habla directamente: es con mi Santo Espíritu, dice el Señor.

La victoria está cuando nos llenamos del Espíritu Santo, si estamos llenos de la presencia de Dios venceremos cualquier adversidad, lo primero es ser llenos del Espíritu Santo, después viene el poder y la fuerza de parte de Dios. No luches en tus fuerzas. "Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles."

(Isaías 35:3)


P. Aldo 


Nada es imposible

He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí? (Jeremías 32:27

 En esta palabra Dios nos hace una pregunta poderosa, él mismo dice ¿Habrá algo imposible para mí? La respuesta es para nosotros mismos. Cuando nos enfrentamos a las dificultades de la vida, debemos tener presente la respuesta a la pregunta del Señor, cuando vienen las dudas, cuando la fé se debilita, la biblia una y otra vez confirma: "porque nada hay imposible para Dios."

 El camino angosto es difícil, dijo el Señor, pero la recompensa es gloriosa. Hoy debemos saber que no hay nada que Dios no pueda hacer, su poder no tiene límites, y está a disposición de los que creen, si oramos al Padre Celestial en su voluntad creyendo que nada es imposible para Él, estamos a las puertas de recibir un milagro. Deja de mirar lo grande del problema, ¡enfócate en la grandeza de Dios!

Repara tu altar

Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado. (1 Reyes 18:30) El altar es un lugar de comunión y adoración al Señor. El altar representa sacrificio, también significa un punto de unión entre el cielo y la tierra. Elías buscaba un avivamiento sobre el pueblo de Dios, pero el altar estaba arruinado, esto significa que el pueblo de Dios, había abandonado la comunión con el Señor y la adoración, y estaba adorando a otros dioses, por lo tanto el juicio de Dios estaba sobre ellos. Está palabra nos lleva a preguntarnos : ¿Cómo está el altar de nuestro corazón? ¿Nuestra vida espiritual mantiene esa conexión vital con el Padre por medio de Cristo, con la ayuda del Espíritu Santo? Si descuidamos nuestra intimidad con Dios, nuestra vida se volverá fría, las bendiciones de Dios se alejarán de nosotros. Hasta que sin darnos cuenta, dejamos de sentir la presencia de Dios, ya no alabamos, y no sentimos ganas de orar y de ir a la iglesia. Una vez más viene la pregunta: ¿Cómo está tu altar? Reconstruye tu altar, vuelve a tener una comunión íntima con Dios, sacrifica alabanza, y verás como Dios derrama su presencia sobre tu vida. Dios quiere renovarte, repara tu altar.

La propuesta de Dios

Y aquella noche apareció Dios a Salomón y le dijo: Pídeme lo que quieras que yo te dé. (2 Crónicas 1:7) La respuesta que recibió Salomón de parte de Dios, es más que un respuesta, es una propuesta pero también es una forma de probar el corazón de Salomón. ¿Que harías si Dios te dijera: pídeme lo que quieras? Piénsalo por un momento. Antes de dar un respuesta a Dios, primero hay que tener en cuenta que Dios es Rey, su voluntad no es negociable, su voluntad se obedece. También debemos entender que está propuesta de Dios no es para cualquier persona, Salomón era un escogido de Dios para una misión especial. También hay que saber que no recibiremos nada que esté fuera de la voluntad de Dios, no podemos pedir a Dios algo que contradiga su carácter, su palabra, o su justicia. La oración efectiva recibe repuesta de Dios cuando es hecha es su voluntad. Si no estás recibiendo repuesta a tus oraciones, examina tu corazón, y alinea tu vida a la voluntad de Dios, y la respuesta vendrá. La clave para nosotros está en Jesús, el Señor dijo: " Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis." (Mateo 21:22) P. Aldo

Imitar a Papá


Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.(Efesios 5:1)

Imitar a Dios sería una tarea imposible sin Jesús, porque él es la revelación de Dios, que se manifestó en forma humana, para que veamos a Dios semejante a nosotros. Jesús es nuestro modelo a seguir, el maestro de quien debemos aprender a vivir, es el Señor a quien debemos obedecer en todas sus demandas, es el amigo entrañable con el que siempre podemos contar, es nuestro buen pastor, nuestro hermano mayor. Imitemos a Jesús en su obediencia al Padre, en su amor por Dios y por nosotros, Jesús dijo: aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas (Mateo 11:29 b)
Somos hijos de Dios, así que tenemos que ser semejantes a nuestro Padre, como dijo Jesús: Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.(Mateo 5:48)
Imitar a Dios como hijos, es una elección, es la intención interior de ser como nuestro papá celestial, que privilegio ser hijos e hijas de Dios!

Iglesia en Antioquia

Hechos 11:22-23
 22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía.
 23 Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.

Algo estaba pasando en Antioquia, una iglesia nacía en la ciudad, y el Espíritu Santo estaba manifestándose, respaldando a los predicadores, y abriendo el corazón de la gente para que crea en el mensaje del evangelio. Esto es lo que se llama un avivamiento. Cuando llegó el Apóstol Bernabé, estableció la iglesia y dejó un mensaje clave para los nuevos creyentes: que con propósito de corazón permanecieran fieles al Señor. 
El propósito está relacionado con la intencionalidad, es la motivación que mueve a una persona a determinar una actitud que pone en acción. Propósito, intención y acción nacen en el corazón, de los que son tocados por Dios para ser parte de la iglesia.
¿Qué significa? Que para buscar a Dios debe haber una intencionalidad, si vamos a orar no lo hacemos como autómatas sino con ganas con intención de buscar a Dios para que ocurra un milagro. 
La intención marca el propósito de llegar a un resultado. El consejo de la palabra de Dios dice que se debe buscar a Dios con intención, tiene que nacer en nosotros una motivación por buscar a Dios y caminar en su propósito, y el primer paso que debemos dar en esa dirección es: buscar mantener la fidelidad al Señor. 
Conclusión: activa tu intención de buscar a Dios ejercitando la fidelidad al Señor.

( Cuatro palabras claves para fidelidad: Biblia, Oración, Congregación, Predicación) 

El ejemplo de Nehemías


Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas. (Nehemías 4:14)


El libro de Nehemías, continúa el relato histórico de la restauración de Jerusalén después de la cautividad de Israel en Babilonia. Nehemías fue un líder nato, su autoridad, estrategia, organización, disciplina y perseverancia, son un ejemplo a seguir. El abrazó el propósito de Dios, de restaurar a su nación, y Dios lo respaldó en la tarea, El motivo de sus esfuerzos, la razón que le daba sentido a su vida, estaba ligado a la voluntad de Dios.

Cuando meditemos en este texto bíblico, y dejamos que el Espíritu Santo nos ilumine, llegamos a ver que hay una similitud entre el contexto del relato histórico con la actualidad de la iglesia, comparemos por un momento la tarea del pueblo, el liderazgo, y la oposición de los enemigos de Dios, con la actualidad de la iglesia, y tendremos un cuadro de la situación, más una guía para avanzar en el propósito de Dios.

Hoy como parte de la iglesia, somos constructores del Reino de Dios, la iglesia debe edificarse en la tierra como el centro de adoración a Dios. Cada uno de nosotros como hijos de Dios, sentimos el deseo del Señor de levantar los muros de edificar la ruinas de la comunión entre Dios y los hombres, Jesús es nuestro Nehemías. La restauración comienza por el templo, que es el lugar de adoración y comunión con Dios, en tiempos de Esdras, y se desarrolla hacia afuera, levantando la ciudad y los muros de defensa. Hay enemigos que se oponen a la obra de Dios, amenazan a los obreros, y a los líderes, infunden temor al pueblo. El peligro de un ataque es inminente, el contexto que describe el libro de Nehemías es semejante al contexto en el que vivimos los cristianos hoy. 

Si no levantamos los muros, estamos indefensos, y nuestra familia está indefensa, los que amamos dependen de nuestra actitud, fé y obediencia, porque luchamos contra un enemigo que quiere destruirnos. Nuestro Nehemías, Jesús nos dice: "pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas." La palabra de Dios nos revela la situación, no podemos relajarnos y pensar que el mundo, fuera de la voluntad de Dios, es un lugar  bueno para nosotros, no caigamos en el engaño de creer que podemos ser amigos del mundo, porque si hacemos eso, nos volveremos enemigos de Dios. La mentira, el engaño, lo ilusorio, es el arma espiritual que usa satanás para matar a los creyentes. Pero la buena noticia es que mientras estemos dentro de los muros, edificando en el propósito de Dios, un lugar para vivir, disfrutar para siempre, "el Señor Grande y Temible" nos cuidará. 

De alguna forma, nosotros somos los Nehemías de este tiempo, para nuestra familia y amigos, para los desconocidos también, y para la iglesia. El versículo que leemos hoy, comienza diciendo: "Después miré, y me levanté y dije.." Hay tres acciones, que marcan una iniciativa, "mirar" es ver tomar conciencia de la situación, la revelación del Espíritu Santo nos hace ver al mirar su palabra. Después dice: "me levanté" una vez que entendemos la revelación de Dios, no podemos quedarnos quietos, sin hacer nada. La tercera acción: "y dije" es comunicar, a los demás que debemos trabajar en equipo, solos no podemos, necesitamos de nuestros hermanos, familia, amigos, líderes, familia de fé. Está acción de comunicación, también tiene que ver con predicar el evangelio, decir al mundo la verdad de Dios.

En Conclusión:

Observa toma conocimiento, dile a Dios que te revele su voluntad, levántate no te quedes inactivo, es tiempo de poner manos a la obra, por Dios, por tus seres queridos, y por tu salvación. Y habla no te quedes en silencio, declara la palabra de Dios, canta alabanzas, ora, predica, como portavoz del Señor. No tengas miedo, del enemigo, no te intimidades por nada, acuérdate del Señor que es más grande y poderoso, que cualquier enemigo o  circunstancia, nada es imposible para el que cree en Dios.