Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas

Una promesa


"No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros" (Juan 14:18)

La promesa de Jesús, es que el siempre vendrá a nosotros, no importa dónde estemos él vendrá. Si nos sentimos solos, o estamos enfrentando un desafío, una amenaza o un enemigo, no estaremos solos Jesús vendrá a nosotros. En todos los momentos de la vida, en los malos tiempos y en los buenos tiempos, en la juventud, y en la vejez, Jesús no abandona, él vendrá a nosotros. Está promesa concuerda con lo que Jesús dijo en Mateo 28:20b "y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén."

Cuando no sepamos que hacer, cuando tengamos que tomar decisiones difíciles, si oramos al Señor, él vendrá a nosotros. Hoy el Espíritu Santo te recuerda que en todo tiempo Jesus está contigo, y cuando clames a Él no fallará vendrá en tu ayuda.

No somos huérfanos, no estamos abandonados, Él vendrá a nosotros!


P. Aldo 🔥

Una relación contigo mismo

Yo soy el que por amor a mí mismo borra tus transgresiones y no se acuerda más de tus pecados. Isaías 43:25

¿Alguna vez se te ocurrió pensar que tienes una relación contigo mismo? Puede que nunca lo hayas pensado mucho, pero gastas más tiempo contigo mismo que con cualquier otra persona, y es vital que te lleves bien contigo porque eres la única persona de la que no podrás deshacerte.

Deberíamos amarnos a nosotros mismos, no de una manera egoísta y egocéntrica que produce un estilo de vida de autocomplacencia, sino hacerlo de forma equilibrada, de manera devota que afirme la creación de Dios la cual es esencialmente buena y correcta. Nadie es perfecto, y podemos tener defectos debido a experiencias desafortunadas que hayamos pasado, pero eso no significa que no tengamos valor y seamos unos buenos para nada.

Debemos tener el tipo de amor por nosotros mismos que diga: «Yo sé que Dios me ama, entonces puedo amar lo que Dios elija amar. No amo todo lo que hago, pero me acepto a mí mismo porque Dios me acepta «. Debemos desarrollar el tipo de amor maduro que diga: «Creo que Dios está cambiándome diariamente, pero durante este proceso, no rechazaré lo que Dios acepta. Me aceptaré como soy ahora, sabiendo que no siempre permaneceré así «.

Oración Final: 

Dios, como Isaías 43:25 dice: Tú borras mis pecados y me aceptas, lo que significa que no tengo que rechazarme a mí mismo ¡Soy libre para amarme a mí mismo de una manera saludable porque Tú me amas!

Joyce Meyer