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Más allá de esta vida

 Y, si nuestra esperanza en Cristo es sólo para esta vida, somos los más dignos de lástima de todo el mundo. (1Corintios 15:19 NTV)

Está palabra es una ironía que Pablo escribe para la iglesia de Corinto, pero es palabra de Dios para nosotros, que nos enseña a entender que no debemos aferrarnos a esta vida, pensando que después de la muerte ya no hay más nada, eso piensa la gente que no tiene a Dios. En ese, tiempo, en Corinto, había gente que no creía en la resurrección de Cristo, y seguían al Señor solo por las bendiciones de esta vida pasajera, y eso es lo que les pasa a muchos en el día de hoy. Vienen a la iglesia para ser sanados, prosperados, para tener paz, para disfrutar de las promesas de Dios en esta vida, olvidando que está vida se termina y lo realmente importante viene después. Pensar en Jesús como una esperanza para esta vida, es igual que seguir cualquier religión muerta, pero creer en la resurrección de Jesús y la vida eterna es la raíz del poder del evangelio. Creer en la vida eterna, cambia las reglas del juego, porque nos desligamos de los valores pasajeros, terrenales, porque tenemos un bien mayor que es la vida eterna. Si dejamos que Jesús nos transforme, para entender que no somos de este mundo, que la muerte no tienen poder sobre nosotros, y que ya poseemos vida eterna, entonces veremos el poder de Dios en nuestra vida. Por eso es importante recordar que Cristo resucitó de los muertos, y eso tenemos que predicar, la gente tiene que saber que significa que Jesús resucitó de los muertos, porque ese es el hecho que cambió al mundo para siempre, y nosotros somos testigos del Cristo resucitado. Hoy tenemos que meditar en qué creímos todo este tiempo, ¿dónde está puesta nuestra esperanza y fé? En Jesús que resucitó de los muertos y vive para siempre, o en un Cristo histórico que solo dejo buenas esperanzas para esta vida? 

Hermanos, si creemos en un Jesús que vivió solo 33 años, hace dos mil años atrás, somos dignos de lastima dice la palabra de Dios. Pero Jesús no está en una tumba, el vive hoy, y está sentado al lado de Dios, reinando sobre la iglesia, y pronto volverá por los suyos, si crees está verdad entonces estás en el camino correcto, te esperan grandes bendiciones para esta vida y después la vida eterna con Jesús.


P. Aldo 

Venciendo el mal

No se dejen vencer por el mal. Al contrario, triunfen sobre el mal haciendo el bien.

Romanos 12:21


Este versículo es el final del capítulo doce de Romanos, el Apóstol Pablo da algunas directivas sobre los deberes cristianos. Habla sobre, no pagar mal, por mal, también sobre no ser orgullosos, sobre el creerse más inteligentes o superiores a los demás, habla sobre ayudar a los humildes de la congregación, sobre el respeto a los pastores; dice que no debemos vengarnos, tenemos que orar por los que se levantan contra nosotros, dice que tenemos que alegrarnos con los logros y el progreso de los demás hermanos, y que también tenemos que dolernos, con los que están tristes.

El Apóstol dice que es necesario amarse unos a otros, porque somos un cuerpo en Cristo, ademán debemos servir a Jesús y a los hermanos, Jesús dijo: "no vine para ser servido, sino para servir".

Hacer la voluntad de Dios es bueno, y genera bendición, a los que obedecen, por eso hay que esforzarse por conocer su voluntad, leyendo su palabra, buscando su presencia, recibiendo impartición, ministración de parte de los pastores, el Apóstol Pablo dice también en este capítulo de Romanos 12:2 : "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."

Tenemos que abandonar las costumbres de este mundo, tenemos que llenarnos del conocimiento de la voluntad de Dios, y cambiar maneras de pensar, de hablar de ser.

Tenemos que dejar de lado el orgullo, la altivez, el odio, dejar de ser selectivos con los hermanos y saber que estamos llamados a amarnos unos a otros, no juzgar, para no ser Juzgados, ser misericordiosos y perdonar como el Padre nos perdonó y nos perdona cada día. Ser agentes de unidad, rechazar todo lo que pueda generar división, murmuraciones, críticas, contiendas, difamaciones. Unidos a Jesus, somos un cuerpo en el siendo el mismo la cabeza. En fin es necesario que lo malo no nos venza, es preciso vencer lo malo con el bien.


Pastor. Aldo.